LLEONARD BALADA
(Barcelona 1933)

Passacaglia

(2000) – 1.ª audición – 10’

LUDWIG VAN BEETHOVEN
(Bonn, Alemania 1770 – Viena 1827)

Concierto para piano y orquesta n.º 3 en do mayor, op. 37

(1800) – 34’

Allegro con brio
Largo
Rondo: Allegro

Lucas Debargue, piano

PAUSA 20’

GYÖRGY LIGETI
(Dicsoszentmartin, Rumanía 1923 – Viena 2006)

Doble concierto para flauta y oboe

(1972) – 1.ª audición – 17’

Calmo, con tenerezza
Allegro corrente

Francisco López, flauta
Rafael Muñoz, oboe

RICHARD STRAUSS
(Munic 1864 – Garmisch-Partenkirchen, Alemania 1949)

Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel, op. 28

(1894-1895) – 16’

ORQUESTRA SIMFÒNICA DE BARCELONA I NACIONAL DE CATALUNYA

lucas debargue, PIANO

Francisco López, flauta

Rafael Muñoz, oboe

lUDOVIC mORLOT, DIRECCIÓn

PRIMEROS VIOLINES Vlad Stanculeasa, concertino / Raúl García, asistente de concertino / Sarah Bels / Ana Galán / Natalia Mediavilla / Lev Mikhailovskii / Katia Novell / Ivan Percevic / María Pilar Pérez / Anca Ratiu / Jordi Salicrú / Aurora Zodieru-Luca / Paula Banciu* / Andrea Duca* / Sei Morishima* / Aria Marina Trigas* · SEGUNDOS VIOLINES Alexandra Presaizen, solista / Emil Bolozan, asistente / M. José Aznar / M. José Balaguer / Patricia Bronisz / Clàudia Farrés / Alzy Kim / Melita Murgea / Josep Maria Plana / Robert Tomàs / Ana Kovacevic* / Laura Pastor* / Oleksandr Sora* / Yulia Tsuranova* · VIOLAS Cristina Pozas*, solista invitada / Christine de Lacoste/ David Derrico / Josephine Fitzpatrick / Frank Heudiard / Sophie Lasnet / Miquel Serrahima / Jennifer Stahl / Andreas Süssmayr / Adrià Trulls / Johan Gregory Rondon* / Oreto Vayá* · VIOLONCHELOS Charles-Antoine Archambault, solista / José Mor, solista / Blai Bosser / Irene Cervera / Lourdes Duñó / Vincent Ellegiers / Jean-Baptiste Texier / Carla Conangla* / Yoobin Chung* / Elena Gómez* · CONTRABAJOS Christoph Rahn, solista / Dmitri Smyshlyaev, asistente / Jonathan Camps / Apostol Kosev / Matthew Nelson / Albert Prat / Anna Cristina Grau* / Nenad Jovic* · FLAUTAS Francisco López, solista / Beatriz Cambrils / Christian Farroni, asistente / Ricardo Borrull, flautín · OBOES Rafael Muñoz, solista / José Juan Pardo / Óscar Diago*, asistente invitado / Disa English, corno inglés · CLARINETES Josep Fuster, asistente / Francesc Navarro / Lluís Casanova*, clarinete en mib / Alfons Reverté, clarinete bajo · FAGOTS Silvia Coricelli, solista / Noé Cantú / Slawomir Krysmalski, contrafagot / Aitor Gullón* · TROMPAS Juan Manuel Gómez, solista / Joan Aragó / Juan Conrado García, asistente / David Bonet / Pablo Marzal, asistente · TROMPETAS Mireia Farrés, solista / Adrián Moscardó / Andreu Moros* · TROMBONES Eusebio Sáez, solista / Vicent Pérez / Raúl García · TUBA José Manuel López* · TIMBALES Luc Rockweiler · PERCUSIÓN Joan Marc Pino / Ignasi Vila · ARPA Magdalena Barrera, solista · CELESTA Dolors Cano*

ENCARGADO DE ORQUESTRA Walter Ebenberger
RESPONSABLE DE DOCUMENTACIÓN MUSICAL Begoña Pérez
RESPONSABLE TÉCNICO Ignasi Valero
PERSONAL DE ESCENA Luis Hernández*

* Colaborador/a

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por Jaume Radigales

PUNTOS DE INFLEXIÓN

El concierto de este fin de semana establece un interesante diálogo entre el inicio (Beethoven) y el final (Richard Strauss) del Romanticismo, junto con dos composiciones de la década de los setenta de dos músicos comprometidos con la vanguardia, pero respetuosos con las formas tradicionales que los precedieron. Así pues, todas las piezas que escucharemos representan claros puntos de inflexión estéticos.

El primer y el último Romanticismo

Casi 150 años separan el nacimiento de Ludwig van Beethoven (1770-1827) y la muerte de Richard Strauss (1864-1949). Ambos suponen claros puntos de inflexión entre la mentalidad estética que los precedía: el clasicismo en el caso de Beethoven y el Romanticismo en el de Strauss. Y sus obras son claras consecuencias de eso.

Es así como podemos entender el Concierto para piano n.º 3 de Beethoven, acabado en 1800, pero que empezó a concebirse cuatro años antes, a lo largo de los cuales el músico escribió el primer y el segundo conciertos. El tercero, escrito en la tonalidad de do m, sigue de cerca los conciertos de Mozart escrito en tonalidades menores: el 20 (re m) y el 24 (do m). Beethoven opta por un primer movimiento con inicio misterioso, sombrío, que dará paso a una sección tempestuosa, fiel al movimiento estético Sturm und Drang que todavía coleaba con las aportaciones literarias de Schiller, Herder o Goethe. El delicioso largo central en Mi supone un respiro dúctil a partir del sinuoso diálogo entre el piano y la orquesta, antes del conclusivo rondó, nuevamente en do m y que presenta un viaje de la tiniebla a la luz a partir de tonalidades cambiantes (hasta el Do conclusivo) e incluso con contrastes dinámicos y tímbricos. El mismo compositor fue el intérprete solista en el concierto que se estrenó en el Theater an der Wien de Viena el 5 de abril de 1803. Beethoven ya tenía claros síntomas de sordera y un año más tarde dejaría de oír para siempre.

Entre Aus Italien (1886) y Eine Alpensinfonie (1915), el compositor bávaro Richard Strauss escribió ocho poemas sinfónicos. La suma de las diez piezas musicales configura un corpus tan sólido y coherente como la producción operística del músico. De hecho, se ha llegado a decir que un poema sinfónico es como una ópera sin palabras, porque dicho género musical vertebra ideas y conceptos de una manera bastante narrativa. En todo caso, este estilo programático de hacer música se enfrenta al de la música absoluta que determinados críticos (como el célebre Eduard Hanslick) defendían a capa y espada.

En el concierto de este fin de semana escucharemos Till Eulenspiegels lustige Streiche (Las travesuras de Till Eulenspiegel), un poema sinfónico que Richard Strauss estrenó en 1895 y que se encuentra en medio de Tod und Verklärung y Also sprach Zarathustra. En el caso que nos ocupa, la temática se inspira en un personaje literario (como Don Juan o Don Quijote, de 1888 y 1897, respectivamente) y más en concreto en las aventuras de Till Eulenspiegel (que podríamos traducir como Till Olibaspill), un personaje legendario originario del norte de Alemania que se enmarca dentro de la literatura picaresca. Y, tal como había hecho con Don Juan, Strauss juega la carta del vitalismo desenfrenado a partir de un tema inicial de arranque a cargo de la trompa. La elección no es azarosa, porque las aventuras de Till Eulenspiegel se enmarcan en el campesinado, y la trompa es un instrumento atado precisamente a contextos rurales o boscosos.

Dos páginas del siglo XX

La década de 1970 fue especialmente compleja, pero igualmente rica en materia cultural y musical. Las convulsiones sociales y económicas derivadas del final de la guerra de Vietnam, la crisis del petróleo, el resurgimiento del conflicto entre Israel y Palestina, el escándalo del Watergate en la Casa Blanca o el sangrante resurgimiento de grupos terroristas en Alemania, España o Italia no impidieron que social y culturalmente dejaran una fuerte huella a escala mundial: la revolución hippie, el nuevo cine independiente norteamericano y el apogeo del pop, del minimalismo o de la electroacústica son algunos de los fenómenos icónicos de aquel periodo.

Y es en este contexto donde encontramos dos composiciones musicales del catalán Lleonard Balada (1933) y del rumano György Ligeti (1923-2006). Afincado en los Estados Unidos desde 1960, Balada perteneció a la Generación del 51 hasta que dejó Cataluña. En Norteamérica, el músico de Sant Just Desvern se dejó influenciar por la renovada música estadounidense. En una última etapa de su carrera, definida como surrealista, Balada recurrió a los aires de la tradición, dándoles la vuelta. En este contexto estético se enmarca una obra como Passacaglia (2000), con toques innegablemente hispánicos. Por su parte, con el Doble concierto para flauta y oboe (1972), Ligeti apela a la forma clásica del concierto, pero con un tratamiento sinuoso, mistérico y muy de acuerdo con un misticismo en el que el compositor ya se había fundamentado en obras anteriores como Lux aeterna, de 1966.

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