DMITRI SHOSTAKÓVICH
(San Petersburgo 1906 – Moscú 1975)

CUARTETO DE CUERDA n.º 1 en Do MaYor, op. 49

(1938) – 15’

Moderato
Moderato
Allegro molto
Allegro

DMITRI SHOSTAKÓVICH

CUARTETO DE CUERDA n.º 2 en La MaYor, op. 68

(1944) – 35’

Obertura: Moderato con moto
Recitativo y Romanza: Adagio
Vals: Allegro
Tema con variaciones: Adagio

PAUSA 15’

DMITRI XOSTAKÓVITX

CUARTETO DE CUERDA n.º 3 en Fa MaYor, op. 73

(1946) – 30’

Allegretto
Moderato con moto
Allegro non

CUARTETO CASALS

Vera Martínez, violín
Abel Tomàs, violín
Jonathan Brown, viola
Arnau Tomàs, violonchelo

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por Berta Coll i Bosch

Tras completar la integral de los cuartetos de Schubert (2013) y de Beethoven (2017), el Cuarteto Casals aborda ahora los de Dmitri Shostakóvich. Se trata de un acontecimiento importante: aunque Shostakóvich es cada vez más habitual en las programaciones musicales del país, no todas sus obras están presentes con la misma frecuencia. La integral es un reto, no solo porque es considerablemente larga, sino porque los quince cuartetos que la constituyen son piezas singulares, ligadas a la personalidad del compositor, pero con temperamentos a menudo dispares. Los quince cuartetos giran en torno a las inquietudes existenciales de Shostakóvich, pero cada uno revela un universo musical diferente. No es extraño, teniendo en cuenta que el primero data de 1938 y el último, de 1974, un año antes de la muerte del compositor. Casi cuarenta años de creación ininterrumpida, ya en plena madurez, marcados sobre todo por las presiones del régimen soviético, que condenaba abiertamente a los artistas que rehuían el realismo socialista. Mientras el Shostakóvich sinfonista luchaba por conciliar la libertad artística con los imperativos oficiales, el compositor de los cuartetos encontró rendijas por las que dejar correr una voz imaginativa, a veces más experimental y a veces más conservadora, pero siempre con una fuerza expresiva implacable. Aunque no son necesariamente obras autobiográficas consecutivas, revelan las capas de inquietud, rabia, pasión y esperanza que obsesionaron al compositor durante los años posteriores a la Gran Purga estalinista.

Como el Cuarteto Casals interpretará la integral de forma cronológica, el público podrá recorrer claramente el camino emocional de Shostakóvich. En este concierto disfrutaremos de los tres primeros cuartetos, compuestos entre 1938 y 1946. El Cuarteto n.º 1 en Do, op. 49 (1938), que dura solo un cuarto de hora, es una pieza serena y formalmente sólida, de un espíritu clasicista entre Haydn y Beethoven, con un ingenio armónico que trasciende el juego formal y dota a los cuatro movimientos —dos moderatos y dos allegros— de un gran equilibrio interno. Lo compuso un año después de la Quinta sinfonía (1937), que le sirvió para rehacer la relación con el régimen, tensa hasta entonces a raíz de las críticas contra la ópera Lady Macbeth (1934). Escrito poco después de la Octava sinfonía y del Trío n.º 2 en mi m, op. 67, el Cuarteto n.º 2 en La, op. 68 (1944) no es tan explícitamente trágico; el momento bélico se evoca de una manera más abstracta, con referencias folclóricas rusas, pero sin programatismo. Shostakóvich lo acabó en solo dieciocho días, como tantas otras obras que, como él mismo reconocía, había escrito a borbotones. Con el Cuarteto n.º 3 en Fa, op. 73 (1946), simultáneo a la Novena sinfonía, da un paso adelante como compositor de música de cámara: renuncia a los cuatro movimientos para presentar cinco; tres de velocidad media y dos lentos al final, con un contraste de intensidades y matices expresivos que crea cierta complejidad temática, que va de la euforia al dolor de la guerra. Formalmente, mantiene formas clásicas como la sonata y el scherzo en forma de rondó.

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