BENET CASABLANCAS
(Sabadell, España 1956)

Tres epigrames

(2001) – 13’

Allegro. Exultant
Molto lento. Nocturn
Finale. Allegro assai. Giocoso

LUDWIG VAN BEETHOVEN
(Bonn, Alemania 1770 – Viena, Austria 1827)

Concierto para piano y orquesta n.º 4 en Sol mayor, op. 58

(1805-1806) – 34’

Allegro moderato
Andante con moto
Rondo: Vivace

Josep Colom, piano

PAUSA 20’

ARNOLD SCHÖNBERG
(Viena, Austria 1874 – Los Angeles, Estados Unidos 1951)

Variaciones para orquesta, op. 31

(1926-1928). 1.ª audición – 18’

Introducción:  Mässig, ruhig
Tema:  Molto moderato
Variación I.  Moderato
Variación II.  Langsam
Variación III.  Mässig
Variación IV.  Temps de Vals
Variación V.  Bewegt
Variación IV.  Andante
Variación VII.  Langsam
Variación VIII.  Sehr rasch
Variación IX. L’istesso tempo, aber etwas langsamer
Finale: Mässig schnell

RICHARD STRAUSS
(Munic, Alemania 1864 – Garmisch-Partenkirchen, Alemania 1949)

Don Juan, op. 20

(1888-1889) – 18’

Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya

LUDOVIC MORLOT, dirección

josep colom, piano

PRIMEROS VIOLINES Joel Bardolet*, concertino invitado / Liviu Morna*, concertino asociado invitat / Raúl García, asistent de concertino / Paula Banciu / Sarah Bels / Walter Ebenberger / Ana Galán / Zabdiel Hernández / Natàlia Mediavilla / Lev Mikhailovskii / Katia Novell / Ivan Percevic / Anca Ratiu / Pau Andreu* / Vladimir Chilaru* / Sei Morishima* · SEGUNDOS VIOLINES Raúl Suárez, solista / Alexandra Presaizen, solista / Mireia Coma / Alzy Kim / Mireia Llorens / Melita Murgea / Laura Pastor / Ícar Solé /  Cristian Benito* / Ivan Launes* / Francina Moll* / Eugènia Ostas* / Francesc Puche* / Arturo Seijo* · VIOLAS Pawel Krymer*, solista invitado / Noemí Fúnez, asistente / Josephine Fitzpatrick / Franck Heudiard / Sophie Lasnet / Miquel Serrahima / Jennifer Stahl / Adrià Trulls / Claudia García* / Manuel del Horno* / Jordi Roure* / Oreto Vayá* · VIOLONCHELOS José Mor, solista / Blai Bosser, asistente / Irene Cervera / Lourdes Duñó / Vincent Ellegiers / Marc Galobardes / Elena Gómez / Olga Manescu / Jean-Baptiste Texier / Oriol Prat* · CONTRABAJOS Christoph Rahn, solista / Luís Cabrera, solista / Jonathan Camps / Apostol Kosev / Josep Mensa / Matthew Nelson / Albert Prat / Noemí Molinero* · FLAUTAS Francisco López, solista / Guillermo González* / Christian Farroni, asistente / Ricardo Borrull, flautín · OBOÉS Rafael Muñoz, solista / José Juan Pardo / Dolors Chiralt, asistente / Disa English, corno inglés · CLARINETES Miquel Ramos*, solista invitado / Francesc Navarro / Josep Fuster, asistente / Francisco Rodríguez*, clarinete en mi b / Alfons Reverté, clarinete bajo · FAGOTS Silvia Coricelli, solista / Noé Cantú / Thomas Greaves, asistente / Slawomir Krysmalski, contrafagot · TROMPAS Juan Manuel Gómez, solista / Joan Aragó / David Bonet / Juan Conrado García, asistente de solista / Pablo Marzal, asistente / Artur Jorge · TROMPETAS Mireia Farrés, solista / Adrián Moscardó / Ángel Serrano, asistente / Miguel Herráez · TROMBONES Eusebio Sáez, solista / Pablo Rodríguez / Gaspar Montesinos, asistente / Raúl García, trombón bajo · TUBA José Vicente Climent* · TIMBALES David Montoya, solista · PERCUSIÓN Joan Marc Pino, solista / Juan Francisco Ruiz / Ignasi Vila / Miquel Àngel Martínez* / Diego Sáenz* · ARPA Magdalena Barrera, solista / Esther Pinyol* · CELESTA Lluïsa Espigolé* · MANDOLINA Eduard Torné*

DIRECTORA TÉCNICA María Marí
JEFA DEL DEPARTAMENTO ARTÍSTICO Montserrat Grau
ASISTENTE DIRECCIÓN TÉCNICA Núria Torrens
PRODUCCIÓN ARTÍSTICA Jose Sanchis
CONTRACTACIÓN EXTERNA Leticia Martín
ARCHIVERA Begoña Pérez
ADMINISTRATIVA Mercè J. Puertas
ENCARGADO DE ORQUESTA Walter Ebenberger
RESPONSABLE TÉCNICO Ignasi Valero
TÉCNICO DE ESCENA Luís Alberto Hernández

*Colaborador/a

COMENTARIo

por Oriol Pérez i Treviño

LA SOMBRA DE BEETHOVEN

El segundo concierto de la temporada 2025-2026 de la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC) nos presenta un programa importante que, al igual que el concierto inaugural, se centra en una obra canónica de Ludwig van Beethoven: el Concierto para piano n.º 4, op. 58 (1805-1806). Si la Sinfonía n.º 9 “Coral”, op. 125 del primer concierto de temporada se había acompañado de obras anteriores y coetáneas del compositor de Bonn, la audición de hoy nos permitirá darnos cuenta de las inmensas consecuencias del testamento beethoveniano, que, para una autoridad como Nicholas Cook, es incuestionable: en su libro De Madonna al canto gregoriano afirma que el centro del canon de la denominada música clásica occidental ha sido, es y será Beethoven.

Una excelente muestra de esta visión musicológica la tendremos en las tres obras que acompañarán a la interpretación del opus 58, así como en la presencia —siempre gozosa— del pianista Josep Colom como solista en esta obra. Este intérprete y compositor barcelonés, desde sus años de adolescencia, ha hecho de Beethoven un referente y una inspiración, tal y como avala, sin ir más lejos, su espléndida grabación de las Tres últimas sonatas y Bagatelas, considerado como una versión genuina y que no deja nunca indiferente.

Como tampoco deja nunca indiferente la música de Benet Casablancas (Sabadell, 1956), un compositor siempre presente en la carrera de Josep Colom, que ha interpretado frecuentemente sus obras. Sin ir más lejos, en la actual temporada de música de cámara de nuestro equipamiento, el próximo 13 de diciembre, el pianista barcelonés, junto al clarinetista Joan Enric Lluna, ofrecerá dos muestras. Sin embargo, hoy del compositor sabadellense escucharemos una obra fundamental de su catálogo orquestal: los Tres epigramas para orquesta. Estrenados, en 2002, por la OBC bajo la dirección de Salvador Mas, a quienes están dedicados, e interpretados de nuevo en 2014 por nuestra orquesta, esta tercera interpretación de la OBC de los Tres epigramas de Casablancas nos confirma que es una de sus creaciones más difundidas al haber sido interpretada por las principales orquestas españolas, además de la Orquesta Filarmónica de Cámara Alemana de Bremen y la Orquesta Sinfónica de Malmö, y grabada discográficamente en dos ocasiones.

Si antes citábamos el género las Bagatelas para piano de Beethoven, un tipo de composición breve y sin pretensiones que interesó siempre al compositor hasta componer tres colecciones, algo parecido le ocurre a Benet Casablancas con cuyo género del epigrama ha compuesto diferentes muestras en variedad de orgánicos y formatos. Como acertadamente ha señalado el crítico Javier Pérez Senz, el término epigramático se refiere a una forma literaria de origen clásico que se relaciona con una sentencia aguda e inteligente que puede contener un propósito moral y reflexivo, pero también lúdico y divertido. Se trata, musicalmente hablando, de componer unas piezas que desean asumir el máximo de concentración de contenido dentro de estructuras temporales muy concisas. El resultado de estos Tres epigramas es una obra en la que se alcanzan dos constantes de la voluntad expresiva de Casablancas: la pasión y el lirismo.

Si la resonancia de Beethoven en los Tres epigramas se puede identificar en el interés por la forma breve y concisa, en las Variaciones para orquesta, op. 31 (1928) de Arnold Schönberg la encontramos por la afectación en el uso de la técnica de la variación. No hace falta recordar aquí cómo Beethoven fue un gran creador de obras con la técnica de la variación. Desde su primera obra publicada, Variaciones sobre una marcha de Dressler (1782), a lo largo de su vida asumió la variación ya no sólo como forma musical, sino como principio de composición. La encontramos en diferentes sonatas, tríos, cuartetos o, incluso, sinfonías, sin olvidar sus cósmicas Variaciones Diabelli, op. 120 (1823).

Para una figura como Arnold Schönberg, padre de la llamada Segunda Escuela de Viena, sus Variaciones para orquesta, op. 31 (1926-1928) le sirvieron para mostrar el arraigo a la tradición con el uso de esta técnica de la variación, pero también para utilizar, por primera vez, la técnica serial en una obra orquestal. Estrenada en diciembre de 1928, con un gran escándalo, por la Filarmónica de Berlín bajo la dirección de Wilhelm Furtwängler, esta obra se ha ido consolidando con los años como una de las grandes creaciones ya no solo del catálogo del vienés, sino de la literatura sinfónica de todos los tiempos, que ha logrado una riqueza impresionante de cambios de color, ritmo y texturas orquestales.

Se ha especulado mucho sobre el origen de la llamada música programática, pero es evidente que en el siglo XIX, el contenido programático de la Sinfonía n.º 6 “Pastoral” de Beethovenfue una referencia para los compositores del género del poema sinfónico que encuentra en la figura de Richard Strauss uno de sus máximos exponentes. En el caso del Don Juan, op. 20 (1888), Strauss encuentra las fuentes programáticas en un cuento de Nikolaus Lenau (1802-1850) sobre la leyenda del famoso seductor. Pero la imagen que nos muestra el compositor muniqués, a través de su factura musical, es la de un seductor que se ve abocado a entregarse a la melancolía y a la espera de la muerte al ver que la promiscuidad, causada por no haber sabido encontrar a la mujer ideal, tampoco ha sido una resolución de su conflicto vital.

Quien sí sabía muchos conflictos vitales fue Ludwig van Beethoven, en su empresa titánica de sobreponerse a su conocida enfermedad de hipoacusia que le llevaría a un aislamiento social muy grande. En verano de 1802 se trasladó a la población de Heiligenstadt para someterse a unos cuidados médicos para paliar la hipoacusia, que, como es sabido, fracasaron. Este fracaso es el origen del misterioso documento del Heiligenstädter Testament, que no fue descubierto hasta su muerte, en Viena, el 26 de marzo de 1827. Se trata de una carta dirigida a sus hermanos Karl y Johann en la que el compositor expresaba su desesperación al tener que asumir la sordera e, incluso, apuntaba la seria posibilidad del suicidio. Si, al terminar de leer este documento, como sugieren Jean y Brigitte Massin, podemos pensar que el compositor se lanzaría a componer un Réquiem, lo cierto es que haría algo totalmente distinto. Decidió iniciar un inmenso proceso de transformación interior para dejar atrás su primera etapa vital y compositiva vinculada, esencialmente, a su condición de gran pianista virtuoso que, además, componía obras. Esta sordera, obviamente, le acabaría imposibilitando el ejercicio como instrumentista y fue cuando inició la composición de unas piezas que debemos comprender desde la perspectiva del arquetipo del héroe y de la asunción de una verdad profunda: para crecer hay que morir.

Obras como la Tercera y la Quinta sinfonía, la ópera Fidelio, la sonata “Appassionata” o este Cuarto concierto para piano pueden leerse desde la perspectiva de la transformación del héroe. Y a fe de Dios que Beethoven era consciente de ello: según un testimonio de la época, este concierto se describió como «el más admirable, singular, artístico y complejo que jamás se haya compuesto». Su estreno, en el mítico concierto del 22 de diciembre de 1808, donde, entre otras obras, también se estrenarían la Quinta y la Sexta sinfonía, supuso la última aparición pública de Beethoven como solista con orquesta. También como creador musical, y como muestra de su nueva personalidad, decidió dejar de utilizar el término Komponist (compositor) para usar el de Tondichter. En otras palabras: poeta de los sonidos. Un poeta de cuyos sonidos todos —seamos oyentes, creadores o hermeneutas— somos, de alguna forma, deudores. Y es que la sombra de Beethoven, incluso hoy, sigue siendo muy larga.

CARREGANT…
Calendario sesiones
Sessions del dia

Formulari enviat correctament!

El formulari s'ha enviat correctament. Ens posarem en contacte per correu electrònic o telèfon.