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Aleix Palau | 29 enero 2020

El Festival Llums d'Antiga propone grandes solistas y conjuntos estatales y europeos para su ‎segunda edición

Entre el 4 y el 16 de febrero y bajo el título Llibertat. Entre el caos i l’ordre, el ‎festival explora la libertad personal y artística con la figura de Beethoven como punto de ‎partida. El Monasterio de Sant Pau del Camp se suma al Festival Llums d'Antiga y será uno ‎de los escenarios de este año junto con la basílica de Santa María del Pi, la Capilla de Santa ‎Ágata y L'Auditori. Cuatro espacios acogen seis conciertos con más de 50 artistas y unas 60 ‎obras.‎

L’Auditori presenta la segunda edición del Festival Llums d'Antiga, que ‎se desarrollará entre el 4 y el 16 de febrero de 2020 en varios espacios de ‎Barcelona, y continúa con el espíritu de acercar al público repertorios e intérpretes ‎más allá de las salas de conciertos.‎

Este año el Festival Llums d'Antiga parte de la figura de Ludwig van ‎Beethoven en el 250 aniversario de su nacimiento para explorar la idea de ‎libertad, personal y artística.‎



Conjuntos y solistas del mundo entero visitan el festival
El concierto inaugural correrá a cargo del Ensemble O Vos Omnes y lleva ‎por título La hoguera de las vanidades, donde la agrupación ‎catalana presentará un antes y un después del monje dominico Girolamo ‎Savonarola en la Florencia de los Médici. Desde la iglesia de San Marcos, Savonarola ‎predicó con vehemencia y criticó duramente la corrupción de los gobernantes, el lujo de los ‎ricos y los pecados de la Iglesia.‎

La Florencia de antes de la llegada del monje era una ciudad donde las músicas para los ‎carnavales y los cantos más descarados y atrevidos eran parte indispensable de las fiestas en ‎los palacios florentinos. Con la rígida doctrina de Savonarola y su influencia, en Florencia se ‎prohibieron todas estas manifestaciones festivas y las canciones fueron sustituidas por ‎laudes y motetes de contenido religioso.‎

Su poder acabó con los Médici, tal y como se representó en La hoguera de las ‎vanidades, donde se quemaron vestidos y maquillaje, espejos y pinturas, libros, ‎partituras e instrumentos. Finalmente, el monje atacó al Papa Alejandro VI y en la lucha ‎contra los Borgia encontró su fin: recibió la excomunión, fue torturado y condenado a muerte, ‎víctima del mismo fuego que había atizado.‎

De la Florencia de Savonarola viajaremos por la música de compositores de entre los siglos XV ‎y XVII de la mano de Graindelavoix, que nos demostrarán que la música ‎de aquel tiempo no era tan austera como creemos. Obras de Guillaume de Machaut, ‎Solage, Alexander Agricola, Antoine Brumel, Nicolas Gombert, Cipriano De Rore, Carlo ‎Gesualdo y otros menos conocidos, todos ellos monstruos del arte musical de ‎entre finales de la edad media y el nacimiento de la polifonía renacentista, que no dejarán ‎indiferente al público del siglo XXI.‎

La tercera cita del Festival Llums d'Antiga nos trae a un joven conjunto de gran proyección, ‎‎El Gran Teatro del Mundo, que explorará los paralelismos y las diferencias ‎entre la literatura del Siglo de Oro español y la ópera del Grand Siècle ‎francés. Para ello, el programa propone la reconstrucción de una pequeña ópera ‎francesa que se articula siguiendo los modelos de las tragédies ‎lyriques. Esta nueva versión reúne músicas de los franceses André Campra, ‎Marc-Antoine Charpentier, Jean-Baptiste Lully y Marin Marais.‎

En cuanto al argumento, narra el monólogo de Segismundo al final del primer acto de La ‎vida es sueño de Calderón de la Barca, confrontando su discurso con las temáticas ‎francesas y la exploración del ambiente onírico de los sonidos. En cada acto de la ópera ‎encontramos diferentes significados que el barroco ha encontrado en el sueño: desde el ‎simple estado de descanso hasta la metáfora mística del encuentro de la vida con la muerte, ‎pasando por los sueños y las pesadillas. Y como epílogo, el semidiós Orfeo bajando a los ‎infiernos hace reflexionar al oyente sobre el despertar como el fin de una ilusión. O, como ‎dice Segismundo: «Toda vida es sueño, y los sueños, sueños son.»‎

Tras su éxito en la primera edición del Festival Llums d'Antiga, el clavecinista Justin ‎Taylor nos visita de nuevo con una propuesta musical sin prejuicios, un programa ‎que reivindica el clavicémbalo como instrumento solista con un repertorio ‎que va más allá de los habituales siglos XVII y XVIII. Si la temporada pasada demostró, con la ‎música de la familia Forqueray, por qué fue el ganador de la prestigiosa International Musica ‎Antiqua Harpsichord Competition de Brujas, en esta nueva cita ensancha el horizonte de su ‎instrumento.‎

Taylor pone en escena un concierto con obras de Domenico Scarlatti, el Padre ‎Antoni Soler y György Ligeti. La música de los siglos XVIII y XX se da la mano y ‎dialoga, a veces contraponiéndose y en otros momentos complementándose. El reto es ‎técnico y es musical, pero la interpretación del joven clavecinista no solo hace conversar las ‎obras, sino que las ilumina, descubre propuestas estéticas y muestra recursos compositivos ‎sorprendentemente familiares entre compositores tan lejanos en el tiempo como Scarlatti y ‎Ligeti.‎

Seguiremos con el Sollazzo Ensemble, que presenta en este concierto un ‎conjunto de canciones moralizantes de finales de la Edad Media que ‎grabaron (Linn Records, 2017) y que les ha valido numerosos premios, como el Diapason d’Or ‎‎2018. Parle qui veut (Habla quien quiere), que es el título de una canción ‎medieval anónima, da nombre a un programa que presenta textos de una vigencia ‎sorprendente.‎

Hace 600 años los poetas y los músicos ya reflexionaban cantando acerca de la naturaleza ‎humana y de una manera especial sobre el pensamiento crítico y la importancia de las artes. ‎Los músicos actuales ponen voz a unas composiciones medievales de autores ‎franceses e italianos como Andrea da Firenze, Johannes Ciconia, Francesco Landini, Niccolò ‎da Perugia, Paolo da Firenze o Solage. De una modernidad sorprendente, el amor ‎cortés está lleno de frases con doble sentido, donde la protesta, la ironía y el humor agridulce ‎salpican estas canciones del siglo XIV que hacen reír y reflexionar a partes iguales.‎

El punto final al Festival Llums d'Antiga lo pondrá La Real Cámara dirigida ‎por Emilio Moreno, que presentan, junto con la soprano María ‎Espada, un programa con motivo del 350 aniversario del compositor ‎Antonio Caldara.‎
El compositor italiano Antonio Caldara se estableció durante algunos meses en Barcelona, ‎alrededor del año 1708, como compositor de cámara del Archiduque Carlos. El aspirante a la ‎corona hispánica hacía pocos años que había llegado a Barcelona, donde también había hecho ‎trasladar a su futura esposa y a todo un séquito real donde no faltaban compositores y ‎cantantes, instrumentistas, pintores y arquitectos, para poner en escena un espectáculo que ‎era nuevo en la ciudad: la ópera. Así, sobre Caldara recae el hito de haber escrito la primera ‎ópera estrenada en España, en plena guerra de sucesión.‎

Cerca del Palau Reial, la Llotja de Barcelona acogió esta primera ópera, además de otros ‎espectáculos similares del gusto de la corte austriaca. La Real Cámara, dirigida por Emilio ‎Moreno y con María Espada como solista, celebra el 350 aniversario del compositor italiano ‎interpretando arias y números instrumentales de las óperas Il più bel ‎nome (Barcelona, 1708), Il nome più Glorioso (Barcelona, 1709), ‎‎L’Atenaide (Barcelona, 1709) Scipione nelle Spagne (Viena, 1722), ‎‎Don Chisciotte in corte della Duchessa (Viena, 1727) y Sancio Panza ‎governatore de l’Isola Barattaria (Viena, 1733).‎

‎*Descarga el dosier y las imágenes de los artistas del Festival Llums d'Antiga en este ‎enlace

‎*Descarga el vídeo del Festival Llums d'Antiga en este enlace

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