Repertorio
Aleksandr Borodín: Sinfonía n. 2 en sí m: Allegro
Sergei Rachmaninov: Sinfonía n. 2 en mí m, op. 27: Allegro molto
Johannes Brahms: Sinfonía n. 3 en Fa, op. 90: Poco Allegretto
Antonín Dvořák: Sinfonía n. 8 en Sol, op. 88 “Inglesa”: Allegretto grazioso-Molto vivace
Piotr Ilich Tchaikovsky: Sinfonía n. 4 en fa m, op. 36: Finale: Allegro con fuoco
PROGRAMA
La vida de Shostakóvich en la Unión Soviética de Stalin fue, nunca mejor dicho, una auténtica montaña rusa: tanto pronto estaba en la cima, elogiado por su arte y presentado como modelo a seguir del arte socialista, como, de repente, era repudiado, prohibido y perseguido por su música alejada del pueblo. El fallecimiento de Stalin no arregló las cosas: presionado siempre por los dirigentes políticos, nunca fue libre de expresar públicamente lo que pensaba. El contenido musical de sus sinfonías ha tenido varias interpretaciones, pero lo cierto es que solo él sabía qué significado había en lo más profundo de sus pentagramas. Decirlo abiertamente podía haberle costado la vida. A partir de los 60 años padeció varios problemas de salud y empezó a preocuparse por la muerte. Su Sinfonía n. 14 se basa en poemas que tratan este tema; en cambio, la Sinfonía n. 15 es optimista y juguetona y cita música de Wagner, Rossini, Beethoven e, incluso, su propia Sinfonía n. 4 (que había sido prohibida y que no pudo estrenarse hasta 25 años después de haberla escrito).
Compuso la que sería su última sinfonía en el verano de 1971 y la tuvo terminada en un mes y medio. Según él mismo, intentaba transmitir la “alegre serenidad que he conseguido en la madurez de la vida”. Las citas de Wagner corresponden al anuncio de la muerte de la ópera La valkiria y a la maldición del Ciclo del Anillo, aunque, lejos de presentarlo de forma dramática, trata el tema con serenidad. También cita otra música rusa, pero al respecto confesó lo siguiente a un amigo suyo: “Ni yo mismo sé muy bien el porqué de las citas: están ahí y no he podido dejar de incluirlas”. Hay quien ha querido ver en esta obra un resumen de la vida humana: un primer movimiento con la aparición de los juguetes propios de la infancia; un segundo movimiento solemne y maduro, con las tensiones propias de la edad adulta; un tercer movimiento absolutamente juguetón, como de quien ya está de vuelta de todo, y un último movimiento reflexivo que se encamina inexorablemente hacia el final, con la inclusión de sonidos de juguetes rotos. Pero la grandeza del lenguaje de Shostakóvich es que puede dictarle a cada persona emociones y referencias muy diferentes. La obra se estrenó el 8 de enero de 1972 en Moscú bajo la dirección de su hijo Maxim.
INTÉRPRETES
Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya
Ludovic Morlot, dirección
