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L'Auditori apuesta esta temporada 2022-2023 por la compositora rusa Sofía Gubaidulina (1931) y el danés Hans Abrahamsen (1952), dos autores que han desafiado, cada uno a la su modo, las corrientes hegemónicas de la composición.

Sofia Gubaidulina

Gubaidulina reconoce que algo que le dijo Shostakovich –cuya influencia también se ve en la grotesca visita al mundo de los niños en Musical Toys– la marcó profundamente: «Sé tú misma. [...] Lo que deseo para ti es que sigas tu propio e incorrecto camino.» Ser uno mismo o una misma para su generación –la que empezó a componer en los sesenta–, era una decisión arriesgada: en la atea Unión Soviética y con el peso de la censura –especialmente dura en los setenta–, Gubaidulina buscó incansablemente su propio lenguaje muy cercano a la espiritualidad católica, como se hace evidente en The Lyre of Orpheus. La inusual mezcla de timbres aparece en algunas de sus piezas desde el comienzo de su carrera: le interesa explorar el cambio en la sonoridad no como ejercicio meramente intelectual, sino como parte de la conexión con el mundo interior, con la espontaneidad. Ejemplos de ello son Music for flute, strings and percussion o Hour of the soul, donde el uso principal y siniestro de la percusión se combina con el chang, un instrumento uzbeko.

La visita al pasado como algo no concluido también se encuentra en Gubaidulina. En 2000 fue invitada por la Internationale Bachakademie de Stuttgart a componer una pieza dentro del proyecto Passion 2000, lo que dio lugar a su Johannes-Passion y, en 2002, a Johannes-Ostern. Así surgen dos de las piezas de la programación: directamente, por supuesto, Reflections on the theme B-A-C-H, pero también Chaconne.

Hans Abrahamsen

Formado inicialmente como trompa, el danés Hans Abrahamsen se adentró en la composición en la década de 1970. Renunció pronto a las corrientes postavantguardistas para integrarse en la llamada Nueva simplicidad. Su bagaje se pondrá de manifiesto en el estreno nacional que acogerá L'Auditori: su Concierto para trompa (2019). En algunos de sus trabajos –Nacht und Trompeten–, el viento metal se torna alegórico: como un llamamiento que convoca distintas voces del pasado. Abrahamsen es un compositor prolífico, por un lado por su trabajo en la Real Academia Danesa de Música, donde trabaja desde 1982, y por otro por su interés en repensar su trabajo o en orquestar piezas de compositores como Bach o Schumann. En estos tiempos de hiperproductividad, su forma de componer lenta y meditada es, sin duda, extraña. Sea como fuere, su interés por el pasado parece un ejercicio de aprendizaje. Como él mismo señala, "forma y libertad: quizás mucha de mi música ha sido un intento de unir los dos mundos". Su trabajo a fuego lento ha dado sus frutos en los últimos años. Para algunos especialistas en su obra, el punto de inflexión llega con Schnee (2008), en el que se condensa el aprendizaje del paro compositivo casi total entre 1988 y 1998 por su dedicación al estudio de Bach. De ahí surge Let me tell you, una visita sui generis a Shakespeare.
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