
CANTaNIA 2026
El último reloJ
Composición
Jordi Cornudella Heras
Dramaturgia
Tina Vallès
Dirección musical
Elisenda Carrasco, Oriol Castanyer, Eva Martínez y Ana Boixeda
Dirección escénica
Adrià Aubert y Cristina Martí
Coordinación musical
Josep Prats
Intérpretes (músicos) grabación:
VOCES SOLISTAS Mariona Llobera / Jordi Vidal · PIANO Marc Serra · CONTRABAJO/BAJO ELÉCTRICO Guillermo Prats · VIOLONCHELO Jordi Claret · VIOLÍN Anna Roca · TROMBÓN Albert Costa · TROMPETA Ivó Oller · CLARINETE/SAXOS Jordi Cornudella y Jordi Santanach · PERCUSIÓN Pol Ribó
SINOPSIS
La Vendedora de relojes llega al Pueblo de Después, y encuentra a Enigma, un personaje misterioso. Vender relojes ha sido su vida, y ahora solo le queda uno. ¿Cómo se las arreglará para venderlo si en este pueblo nadie se preocupa nunca por el tiempo?
Ha visitado pueblos de todo tipo y se lo explica a Enigma, que tiene todo el tiempo del mundo para escucharle. Cada villa tenía su particularidad… Y a medida que ella cuenta su historia, Enigma se destapa, y se le ve la barbilla, la boca, las mejillas, las orejas, la nariz.
Pero la Vendedora se siente cada vez más cansada. Y todavía tiene el último reloj por vender. Pronto lo entenderá todo. Se le cerrarán los ojos, se dormirá profundamente. Y por fin sabrá qué hace aquí, y qué es lo que le hace feliz.


1. OBERTURA: ¿Dónde estoy?
Vemos llegar a la Vendedora de relojes. Carga una maleta muy grande y vieja. Está cansada. Se para. Mira a su alrededor. Deja la maleta en el suelo. Se sienta donde puede. No sabe dónde está. Suspira. Mira la hora.
Vendedora (hablando sola): ¿Dónde estoy? No veo ningún cartel. Ni a nadie. Qué extraño…
La Vendedora coge la maleta, la abre y saca un reloj (uno de pared, redondo y grande, que se vea bien). Lo mira y vuelve a suspirar.
V: El último reloj. ¡Ya me dirán a quién se lo voy a vender!
Llega el Enigma. Es un hombre sin identidad. Muy neutro y serio. Con la cabeza y la cara tapadas (sería ideal que llevara una capa). Se acerca a la Vendedora, que no lo ha visto llegar. (La Vendedora es muy bromista y el
Enigma es muy estirado.)
Enigma: Bienvenida.
V (se asusta): ¡Caramba! ¡Qué susto! (Lo mira.) ¿Quién eres? ¿Dónde estoy? ¿De dónde has salido?
E: Soy el Enigma.
V: ¿Es broma?
E: Yo nunca bromeo.
V: Ah… ¿y dónde estoy?
E: En el último pueblo.
V: ¿El último pueblo de…?
E: El último pueblo de todos.
V: ¿Qué quieres decir?
E: Lo que he dicho.
V: ¿Eh?
E (con tono solemne): Si has llegado hasta aquí, es que ya has visitado todos los pueblos.
La Vendedora lo mira y se burla.
V: …yi his visitidi tidis lis piblis…
E: Hablo en serio.
V: Demasiado. ¿Dónde está todo el mundo? ¿O es que en este pueblo solo vives tú?
E: No quieras saberlo todo tan de prisa.
V: ¡Vamos, que ya soy mayor, no me vengas con adivinanzas! ¿Dónde estoy y quién eres?
E: Ya te lo he dicho: estás en el último pueblo, yo soy tu enigma. Y tú, ¿quién eres?
V: Yo…

2. La vendedora
(coro)
La llaman la vendedora
de relojes de verdad,
es una vieja señora
que viaja aquí y allá.
La llaman la vendedora
de relojes de verdad,
es una vieja señora
que viaja aquí y allá.
V (orgullosa, quizás bailando): ¡Esa soy yo!
Son relojes de pulsera,
de bolsillo y de pared,
quien espera desespera
pase frío, sueño o sed.
Cuando va de pueblo en pueblo,
la reciben con placer
los fanáticos del tiempo,
del más ruin al más cortés.
La llaman la vendedora
de relojes de verdad,
es una vieja señora
que viaja aquí y allá.
La llaman la vendedora
de relojes de verdad,
es una vieja señora
que viaja aquí y allá.
Se ha guardado mil historias
que vivió en propia piel,
sean grandes o irrisorias,
de la infancia o la vejez.
Desde que era pequeñita,
vende tiempo al por mayor
y ahora viene de visita
a vender algún reloj.
La llaman la vendedora
de relojes de verdad,
es una vieja señora
que viaja aquí y allá.
La llaman la vendedora
de relojes de verdad,
es una vieja señora
que viaja aquí y allá.
(Durante toda la canción hay tic-tacs añadidos.)

3. ¿Por qué no nos lo explicas?
V (canturreando y haciendo algún tipo de baile intimidatorio y a la vez cómico alrededor del Enigma): Me llaman la vendedora de relojes de verdad, soy una vieja señora que viaja aquí y allá.
El Enigma la sigue con la «mirada» (tiene la cara tapada), quieto, erguido, como una estatua, un poco incómodo. Seguimos sin verle la fisonomía.
E: Me ha quedado claro, gracias.
La Vendedora coge el último reloj y lo muestra al Enigma en actitud de querérselo vender.
V: Redondo, reluciente, siempre puntual, queda bien en cualquier sitio y no falla nunca. ¿Qué te parece?
E: Que aquí no nos hacen falta.
V: Venga ya, ese ademán tan serio ya cansa.
E: Tu sí que tienes que estar cansada.
V: ¿Yo? ¿Por qué lo dices?
E: Has viajado mucho, ¿no?
V: Sí…
E: Has visitado todos…
V (burlándose e imitándolo): ¡Toooodos los pueeeeeblos, sí!
E: ¿Y por qué no nos lo explicas?
V: ¿A quién? ¿A ti y a quién más?
La vendedora mira a todos lados, mientras aparece el coro.

4. Ven, aquí
(Enigma + coro en el estribillo)
Ven aquí y haz memoria,
que yo quiero oír tu historia.
Ven aquí y haz memoria,
que yo quiero oír tu historia.
(Estos primeros versos son murmurado. Luego todo es cantado.)
Ven aquí y haz memoria,
que yo quiero oír tu historia.
Ven aquí y haz memoria,
que yo quiero oír tu historia.
Va, vendedora, explícalo,
con detalle, por favor:
dónde fuiste, a quién viste,
todo aquello que has vivido,
sea alegre, sea triste,
y merezca ser oído.
Ven aquí y haz memoria,
que yo quiero tu historia.
Ven aquí y haz memoria,
que yo quiero tu historia.
Vendedora, no los ves,
pero rondan por aquí.
(Las dos intervenciones siguientes se solapan.)
C: ¡Uaaaaah!
V: ¿¿Quéééé?? ¿¿Quiéééén?? (Se gira como buscando a alguien.)
Tranquilidad, no te harán daño,
Tan solo te escucharán,
Tienen sed de maravillas,
de canciones y aventuras de otros mundos,
y han cantado melodías
cuando el cielo queda oscuro
o cuando el sol en lo alto brilla,
pero ahora es tu turno.
Ven aquí y haz memoria,
que yo quiero oír tu historia.
Ven aquí y haz memoria,
que yo quiero oír tu historia.
Vendedora, tú, descansa,
no fatigues más tus pies
te has plantado sin saberlo
en el Pueblo de Después.
Por favor, no te atormentes
por si eres impuntual.
Que aquí todos los relojes
¡los arrojamos siempre al mar!
V: ¡Que arrojáis los relojes al mar! ¡¿Pero qué dices?!
(A partir de aquí, sección de boca cerrada y luego canon entre Enigma y Coro)
Ven aquí y haz memoria,
que queremos oír tu historia.
Ven aquí y haz memoria,
que queremos oír tu historia.
Vendedora, ven aquí y haz memoria,
que yo quiero oír tu historia.

5. ¿por QUé no te veo la cara? / la villa de Todashoras
V: ¿Y dónde están todos esos que quieren historias? Eh, dime…
E: Ya los verás.
V: Y a ti, ¿por qué no te veo la cara?
E: Tiempo al tiempo.
V: No me vengas ahora con el tiempo, ¿vale?
E: Aquí no hay tiempo o, si lo prefieres, lo tenemos todo.
V: ¿Has dicho que estamos en el Pueblo de Después?
E: Exactamente.
V: ¿Y dices que tengo… todo el tiempo del mundo?
E: Eso mismo.
V: Qué gracia. (se sienta, se va calmando, mira al infinito) Eso me recuerda un pueblo que visité…
E (sentándose, interesado): ¿Ah sí? Dime cuál…
El coro grita, por secciones:
Sección 1: ¡Son las siete!
Sección 2: ¡Son las doce!
Sección 3: ¡Son las tres!
Sección 4: ¡Son las diez!
(coro dividido en 4, canon)
Uno dice son las siete,
otro canta son las nueve,
otro grita son la seis…
¡Nadie sabe qué hora es!
Son las diez,
y las cuatro,
son las dos
y las tres.
Dice él
«Son las diez»,
si tiene hambre.
«Son las tres»
dice ella si se va a dormir.
Es el pueblo sin tiempo,
¡qué barullo, qué follón!
E: ¡Qué confusión!
V: ¡Pues ya verás! ¡Que esto empeora!
Uno dice son las siete,
otro canta son las nueve,
otro grita son la seis…
¡Nadie sabe qué hora es!
Son las diez,
y las cuatro,
son las dos
y las tres.
Dice él
«Son las diez»,
si tiene hambre.
«Son las tres»
dice ella si se va a dormir.
Es el pueblo sin tiempo,
¡qué barullo, qué follón!
E: ¡Qué caos!
V: Y no vendí ni un solo reloj…
E: ¡Ay, que me mareo!
V: ¡Cuidado!, que va a peor…
Uno dice son las siete,
otro canta son las nueve,
otro grita son la seis…
¡Nadie sabe qué hora es!
Son las diez,
y las cuatro,
son las dos
y las tres.
Dice él
«Son las diez», si tiene hambre.
«Son las tres»
dice ella si se va a dormir.
Es el pueblo sin tiempo,
¡qué barullo, qué follón!
(El canon acabará de golpe, con el Enigma gritando que basta.)
E: ¡Basta! ¡Basta! ¡Baaaaasta!

6. La barbilla / tic-tac / la boca
E: Oh, creo que me he mareado… uf…
V: ¡Eh! (lo señala) ¡Mira, mira!
E: ¿Qué pasa?
V: Te veo un poco la barbilla…
E (todavía recuperándose): Ay… eso es bueno.
V (medio enfadada y medio desanimada): ¿Bueno para qué?
E: Bueno para ti…
V: No lo creo. Yo solo quería vender el último reloj…
(dueto solistas, y el coro canta tic-tac)
Coro: ¡Tic-tac! ¡Tic-tac! ¡Tic-tac!
E: ¡Funciona!
V: ¡Pues claro que sí!
E: ¡Perdona!
V: Ya no me quedan… ¿Qué va a ser de mí??
Coro: ¡Tic-tac! ¡Tic-tac! ¡Tic-tac!
E: Vas a hacer lo que prefieras:
podrás descansar,
reír a la ligera…
o cualquier barbaridad
V: Yo no soy de las que ríen,
se me da mejor vender.
Ya sé qué vas a decirme:
«No lo puedo comprender».
Coro: ¡Tic-tac! ¡Tic-tac! ¡Tic-tac!
E: ¡Descansa!
V: ¡No sé si sabré!
E: ¡Haz algo!
V: ¡Ya te contaré!
Coro: ¡Tic-tac! ¡Tic-tac! ¡Tic-tac!
Coro: ¡Ja, ja, ja!
V: ¿Se puede saber de qué te ríes?
E: ¿Quién, yo? Yo no me río.
V: Ay, tienes razón, que estás de morros…
E: ¿De morros, yo? ¿Cómo lo sabes?
V: ¡Porque te los veo!
Coro: ¡Ja, ja, ja!
E: ¡Ahora eres tú quien se ríe!
V: ¡Que no!
E: ¿Pues quién?
V: Puede que sea alguien de Riequerríe…
E: ¿De Riequequé?

7. riequerríe
(Coro; toda la canción está llena de «ja, ja, ja».)
Todo el mundo de este lugar
se desternilla sin parar,
desde el más viejo al más pequeñín,
del más callado al más parlanchín.
Pero si ríes todo el día
y no recuerdas qué te hace gracia,
en lugar de una alegría,
sientes más una desgracia.
Aunque parezca una pasada,
todo es risa enlatada.
Aquí no hay ningún fiestón.
Aquí y allá lo que hay es desazón.
Lo que os cuento os puede extrañar,
pero reír es una cruz,
y nos jugamos la salud,
porque la risa nos va a matar.
Añoramos los días grises,
los disgustos y el dolor.
Ya no sabemos distinguir,
en nuestra vida, no hay ningún matiz.
Aunque parezca una pasada,
todo es risa enlatada.
Aquí no hay ningún fiestón.
Aquí y allá lo que hay es desazón.

8. Las mejillas
E: Pobre gente, no sé si reír o llorar.
V: A mí me parece que más bien te ríes…
E: ¿Se puede saber cómo…?
V: Te veo unos hoyuelos en las mejillas…
E: ¡Las mejillas! Eso es bueno.
V: Qué pesado, que yo solo quiero venderte este reloj…
E: ¡Qué pesada tú también!
V: ¿Seguro que no lo quieres? ¡¿Segurísimo?!
Coro: ¡NOOOOOO!
V: Uy… Escucho voces otra vez…
E (disimulando): ¿Cómo? ¿Por qué lo dices?
V: No lo sé… Ni caso. Me hago mayor. Pero hablando de voces…
E: ¿Qué…?

9. Ciudad desafinada
V: ¿Conoces Ciudad Desafinada?
E: No…
V: ¡Solamente estuve allí una mañana!
E: Uy, ¿y por qué?
(Vendedora + coro en el estribillo)
Al primer semáforo se oye un chirriar,
miras y remiras, buscas a alguien más,
un gran griterío y un aullido cruel…
Se te erizan los pelos por toda la piel.
La lluvia que inunda la gran población
Y el profesor de música de mal humor
Ciudad Desafinada, infierno musical:
«Aquí cantar nos encanta, ¡es un fes-ti-val!»
El do-re-mi-fa
no lo afinarás,
y va a ser peor
el re-mi-fa-sol.
El mi-fa-so-la
te hace llorar,
y nos da pavor
el sol-la-si-do.
Tengo un diapasón, me sirve de tapón.
Estoy harta de esta voz.
La ropa no se seca, porque llueve un montón.
La cabeza me estalla con tanto follón.
Hay unos que bailan como un samurái,
y soplan la gaita, ¡qué guirigay!
Aquí, todos están locos de atar:
«Nena, grita un poquito, que no se oye ná».
El do-re-mi-fa
no lo afinarás,
y va a ser peor
el re-mi-fa-sol.
El mi-fa-so-la
te hace llorar,
y nos da pavor
el sol-la-si-do.
¡Ciudad desafinada, sanseacabó!
Aquí no existe el tiempo, nadie quiere un reloj.
Si lo cuento por ahí, qué risa dará
No ha pasado ni un día, y ya me quiero marchar.
Me largo corriendo a la estación,
y un señor brama una horrible canción.
¿Preparados?
«No te vayas todavía, inténtalo otra vez,
escúchala antes y cántala… Después».
El do-re-mi-fa
no lo afinarás,
y va a ser peor
el re-mi-fa-sol.
El mi-fa-so-la
te hace llorar,
y nos da pavor
el sol-la-si-do.

10. Las orejas
E: Tú sí que cantas bien… y te explicas como nadie.
V: ¡Veo que tienes buen oído!
E: Ajá…
V: ¡Y buenas orejas!
E: Uy, ¿ya se me ven?
V: Sí, escúchame: ¿sabes que una vez estuve en una ciudad que solo se veía de lejos?
E: ¿Y cómo llegaste?
V: Pues no lo sé muy bien. Primero la tenía lejos delante de mí, y de golpe y porrazo… después de mucho andar… ya la tenía detrás.
E: Qué misterio…
V: ¿Quieres más misterio? Visité un pueblo con calles desiertas.

11. VillaNoestamos
E: ¿Deshabitado?
V: No exactamente. Habitantes, había. Pero habían dejado una nota en la puerta.
E: ¿Y qué decía?
V: NO ESTAMOS. VUELVA USTED MAÑANA.
(coro, pueden gritar de dolor, ay, ay, uy, uy, y al final «se tiran» pedos)
No hay ni un alma en la calle,
todo el pueblo está igual.
Las piernas nos tiritan
y el coco está fatal.
Ignoramos el día
que perdimos la salud…
Todo el mundo en la villa está…
estamos kaput.
¡Qué no, qué no, no estamos!
y no estaremos más,
no seáis plastas, por favor,
huid, pirad, marchaos ya.
Qué dolor de barriga,
estoy hecho puré.
Si no lo soluciono,
hoy la liaré.
Es muy dura la vida,
el día es un tostón,
en la taza sentado con…
¡con un retortijón!
¡Que no, que no, no estamos!
[Ay, que no, que no]
y no estaremos más,
[Nunca, jamás…]
no seáis plastas, por favor,
huid, pirad, marchaos ya.
¡Y vuelva usted mañana!
[Y vuelva, vuelva usted]
y un día y otro más,
no se me apure, por favor,
porque total no nos verá.

12. la nariz
E: ¡Madre mía! ¡Si hasta tengo la impresión de que siento el hedor!
V: ¡Todo un pueblo en el váter! ¡Con dolor de barriga!
E: Qué asco.
V: Uy, me da en la nariz…
E: ¿La nariz? ¿Me la puedes ver?
V: ¡Sí!
E: En Villanoestamos no venderías muchos relojes, ¿no?
V: Ni uno, ¡pero en Ciudad Desmemoriada vendí un montón!
E: ¿Ciudad Desmemoriada?
V: Sí, todo el mundo iba tan perdido, que les parecía bien saber por lo menos qué hora era. ¡Y allí vendí un montón de relojes de pulsera!
E: Claro, para mirar la hora en cualquier momento.
V: El problema es que entonces sabían qué hora era, pero no recordaban qué tenían que hacer en aquel momento…
E: Ah, ya…
V: En Villa Cocido vendí una remesa entera de relojes de cocina.
E: ¡Villa Cocido! ¡Ñam ñam, suena bien!
V: ¡Aquel pueblo sí que olía bien! A cocido, a vichyssoise, a pollo asado, a alcachofa rellena, a albóndigas con sepia…
E: Ay, qué hambre…
V: ¡Pues claro que tienes hambre! ¿Cuánto tiempo hace que me tienes aquí contándote historias, dime? ¿Hasta cuándo tiene que durar, esto?
E: Qué impaciente…
V: No lo puedo remediar, tantos años pendiente de la hora…

13. enigma descubierto / ¿qué hago aquí?
El Enigma se destapa del todo. Le vemos los ojos, la cara entera.
E: Ahora ya me ves del todo.
V: Eh… ¿Eres…? ¿Sois…?
E: Lo sé, lo sé.
V: ¡Me recuerdas a tanta gente a la vez!
E: A toda la gente que amas.
La Vendedora se acerca al Enigma como si lo quisiera abrazar.
V: Ahora te veo entero…
(Vendedora)
Por fin te veo,
no entiendo nada,
y el corazón
me arde en llamas.
Pero estoy harta,
rota, fastidiada.
¿Qué quieres más?
¡O tal o cual!
Seré sincera,
me desesperas.
Yo parloteo
y te destapas,
pero no sales
en ningún mapa.
¿Qué hago aquí?
dímelo ya.
Estoy fatal,
¡no puedo más!
Nos queda un rato
No tengo prisa.
Cuéntalo
desde el principio
y paso a paso.
Ahora me callo
¡Enigma, canta!
si no trabajo
seré un manta?
¿Ando y paseo?
¿Juego al parchís?
¿Al veo veo?
¿Y soy feliz?
¿Subo montañas?
¿Nado? ¿Patino?
¿Cuento legañas?
¿Voy en vespino?
¡Dime quién soy,
y a dónde voy!
(desesperada)
¡Dime quién soy,
y a dónde voy!

14. SOy el enigma / Estoy tan cansada
(Enigma + coro sólo repite algunas frases)
Llevo el enigma
bajo mi manto.
salgo a escena
un poco huraño.
Ni sabes qué,
ni sabes quién.
Pues, ¡fuera estrés!,
te lo diré.
E: Ahora ya sé muy bien tu historia,
todos los pueblos
y sus relojes.
Vamos, ven, descansa,
que ahora soy yo quien canta.
En el Pueblo de Después
no hay mañana, ni hoy ni ayer.
Aquí serás tú de verdad
con todo el tiempo y ¡hasta más!
En el Pueblo de Después
no hay mañana, ni hoy ni ayer.
Aquí serás tú de verdad
con todo el tiempo y ¡hasta más!
Solo te has de preguntar
qué es lo que te hace disfrutar.
Me has regalado tantas historias,
que te libero de zozobras.
Y te aseguro que des de ya,
a ti lo que más te va a gustar
es sentarte aquí en el pretil y,
contando cuentos, ser feliz.
E: Llevo el enigma
bajo mi manto,
Coro: Bajo mi manto
E: y me presento
muy campechano.
Coro: ¡Muy campechano!
E: Ahora lo sabes,
Coro: Ya lo sabes…
E: no dudes más.
Coro: nunca más…
E: No queda nada…
Coro: nada más…
E: por desvelar.
V: Estoy tan cansada.
E: «y contar cuentos, ser feliz»
V: Taaan… caaan… saaa… daaa…
Bosteza, cierra los ojos. La Vendedora se duerme.
Solamente se escucha el tic-tac de su reloj.
Y el tic-tac poco a poco se apaga.
Silencio.
El Enigma se acerca a la Vendedora, la toca con suavidad.
Ella se ilumina, abre los ojos, se incorpora, sentada.
Mira a su alrededor, busca el reloj.

15. Reloj parado
V: ¿Y mi último reloj?
E: Ya lo has vendido.
V: ¿Ah, sí? ¿Y por qué no me acuerdo?
E: Me lo has vendido a mí.
El Enigma se saca el reloj de debajo de la capa o del bolsillo y lo muestra a la Vendedora.
V: ¡Pero si está parado!
E: Aquí la vida pasa de otra manera, no nos hace falta medir el tiempo.
V: ¿Y ahora qué haré?
E (lo dice canturreando): puedes… «sentarte aquí en este pretil y contar cuentos, ser feliz».

16. Regalas historias / ya lo sabes todo
E: Toda la vida vendiendo tiempo,
V: vendiéndolo.
E: viajando sin parar.
V: viajando sin parar.
E: Eres una…
V: Soy como una comercial…
E: comercial,
Los dos: pero ahora te [me] da igual.
Has [he] visitado ciudades, pueblos
y conociste [y conocí] la capital,
siempre escuchando las historias
que te han querido contar
Coro y Vendedora: Villas rurales en el monte,
pueblos con sol y junto al mar,
E: y junto al mar.
Coro y Vendedora: grandes ciudades, también fincas
E: también, fincas
Coro y Vendedora: con mil tierras por labrar.
E: tierras por labrar.
V y coro: He conocido gente variada,
E y coro: hombres de bien
V y coro: o despreciables,
E y coro: desconocidos,
V y coro: celebridades,
E y coro: mujeres nobles,
V y E y coro: de corazón,
y ancianos que con tranquilidad
V y E: Se han preparado preparado…
V: para el final.
El Enigma se vuelve a cubrir con la capa, como al principio.
E: Con la maleta sin relojes y el alma llena a rebosar,
V: ya no pido…
V y E: …un sueño imposible,
tan solo más serenidad.
E: Vas a sentarte en el pretil,
V: Voy a sentarme en el pretil,
E: tu vida vas a repasar,
V: lo haré de todo corazón.
Contando cuentos
E: Muy feliz,
V: soy feliz. Enigma, tienes razón.
E: Ya lo sabes todo.
V: ¿Todo?
E: Todo lo que querías saber. Bienvenida al Pueblo de Después.
V: ¿Y ese tono de despedida? ¿Acaso te vas? ¿Por qué ya no te veo la cara?
E: Tengo trabajo. Siempre tengo trabajo. Y para ti ya no soy ningún enigma.
El Enigma desaparece.
La Vendedora mira a su alrededor, contenta, tranquila, feliz, da vueltas sobre sí misma, pasea arriba y abajo, con ojos nuevos, alegría…
Y se escuchan unas notas que la hacen bailar…

17. El pueblo de después
(coro)
De todas partes van llegando ya,
y de aquí nadie se va.
Es un pueblo que os gustará,
hay alegría y felicidad.
De todas partes van llegando ya,
y de aquí nadie se va.
Es un pueblo que os gustará,
hay alegría y felicidad.
V (cantando): ¡y cada día somos más!
Bienvenida, vendedora,
te esperábamos aquí,
los que estamos más al fondo,
los que estamos frente a ti.
Unos músicos muy buenos
y solistas de nivel,
la directora de la orquesta
y canciones a granel.
V: ¡Qué buenos!
De todas partes van llegando ya,
y de aquí nadie se va.
Es un pueblo que os gustará,
hay alegría y felicidad.
De todas partes van llegando ya,
y de aquí nadie se va.
Es un pueblo que os gustará,
hay alegría y felicidad.
¡Hay alegría y felicidad!
¿Ves a esos grandullones
que asoman la nariz?
Son las profas y los profes…
¡Gracias por estar aquí!
Y nosotros, los del coro
no paramos de actuar
y al final de la cantata
te queremos saludar.
V (saluda a todos los cantores): ¿De verdad? ¡Oh! ¡Hola!
Coro: ¡Holaaaa!
De todas partes van llegando ya,
y de aquí nadie se va.
Es un pueblo que os gustará,
hay alegría y felicidad.
De todas partes van llegando ya,
y de aquí nadie se va.
Es un pueblo que os gustará,
hay alegría y felicidad,
hay alegría y felicidad.
(Vendedora)
Me siento sola en el pretil
para contar lo que viví.
Contando historias seré feliz.
A partir de ahora la Vendedora recita, no canta.
¿Sabéis que hay un pueblo que es mudo?
Ah ¿y una ciudad hundida?
¿Y una villa de caramelo?
¿Y un pueblo al final de una escalera?
Y detrás de un gran muro
encontré Villa Amargada,
y entre ropa tendida y pinos
el Pueblo de los Hombres Finos.
Y bajo un montón de cascotes,
la Villa de los Bobos del Capirote,
y en medio de un lago muy bonito
conocí el Pueblo Marchito…
La Vendedora se va explicando historias…
De todas partes van llegando ya,
y de aquí nadie se va.
Es un pueblo que os gustará,
hay alegría, hay felicidad,
(susurrando) hay alegría, hay felicidad.
CRéDIToS
Intérpretes grabación:
VOCES SOLISTAS Mariona Llobera / Jordi Vidal · PIANO Marc Serra · CONTRABAJO/BAJO ELÉCTRICO Guillermo Prats · VIOLONCHELO Jordi Claret · VIOLÍN Anna Roca · TROMBÓN Albert Costa · TROMPETA Ivó Oller · CLARINETE/SAXOS Jordi Cornudella y Jordi Santanach · PERCUSIÓN Pol Ribó
Coro VEUS BLANQUES, Coro ZÓNGORA de la Escola Municipal de Música Pau Casals del Vendrell (EMMPAC) y miembros del Cor Rossinyols de Llorenç del Penedès
Dirección: Francesc Minguella, Natàlia Casasús y Marta Minguella
Cantantes: Mireia Mercadé, Eva Miravent, Júlia Crespin, Ester Batlle, Rat Cabré, Anna Casas, Anais Espona, Mercè Guitart, Mar Moreno, Montserrat Vidal, Laura Forcada, Marta Minguella, Júlia Borrallo, Antònia Lluch, Carlota Martínez, Núria Abellà, Íngrid Merino, Betânia Goldberg, Mar Boronat, Anna Mañé, Maria Figueras, Maria del Mar Solé, Mia Isabella Garrido, Irene Pijoan, Sònia Macià, Berta Pereira, Almudena Menor, Mar Sonet, Foix Sànchez, Emma Leiva, Raquel Galofrè, Marina Castillejos, Ènia Figueras, Gemma Ruiz
Grabación: L’Auditori y Estudi Tasso – junio/julio 2025
Dirección musical (músicos y solistas) grabación: Oriol Castanyer
Dirección musical (coro) grabación: Eva Martínez
Dirección escénica grabación: Adrià Aubert
Mezclas y edición digital: Tasso Laboratori – julio 2025
Grabación y edición digital: Enric Giné
Mezclas y masteritzación: Ferran Conangla
Jefa del Servicio Educativo: Marta del Olmo
Coordinación artística: Marta Márquez
Esta cantata será cantada por 35.000 niños y niñas de 4.o, 5.< y 6.< de Educación Primaria durante los meses de abril, mayo y junio de 2026.